“Una Pedagogía de la Comunicación” de Mario Kaplún

El libro “Una Pedagogía de la Comunicación” de Mario Kaplún o, al menos, el primer capítulo de este, está bastante relacionado con el libro “Pedagogía del Oprimido” de Paulo Freire. El autor nos habla en los tres primeros puntos de dicho capítulo de diferentes modelos de educación. No obstante, Kaplún añade un modelo intermedio y, además, establece una correspondencia con los distintos modelos de comunicación.

Epedagogiatradicionaln primer lugar, el autor trata el tipo de educación que denomina “educación que pone énfasis en los contenidos” y la sitúa dentro de los modelos exógenos (aquellos que se plantean desde fuera del destinatario, es decir, externos al alumno). Este tipo de educación no es otra sino la que todos hemos vivido y que hoy en día aún imparten la mayoría de profesores. Educación tradicional basada en la transmisión de conocimientos, el profesor es el que sabe y el alumno el que no sabe, educación vertical y autoritaria,… ¿Os suena verdad? Esta es a la que Freire llama “educación bancaria”. Una educación que considero obsoleta y que debería desaparecer puesto que lo único que consigue es que el alumno memorice como un papagayo los contenidos que el profesor cree importantes. Contenidos que posteriormente repite y luego tarde o temprano termina olvidando (más temprano que tarde).

Así, el objetivo de esta educación, que es que el alumno aprenda, nunca se consigue. En mi opinión, lo único que se consigue es que el alumno aborrezca la escuela y, por supuesto, no desarrolle un pensamiento crítico. Como podemos intuir el modelo de comunicación que el autor vincula a este tipo de educación es aquel que se basa en la mera transmisión de información (comunicación bancaria). No hay diálogo sino monólogo pues el alumno no participa se limita a escuchar por tanto es una comunicación unidireccional donde el profesor es el protagonista.

Entonces, me pregunto por qué se sigue impartiendo este modelo de educación en las aulas. Pienso que no debe ser por desconocimiento de otros métodos sino por comodidad. Es muy fácil llegar a una clase, leer lo que viene en el libro y mandar un sinfín de actividades a los alumnos y, al día siguiente, preguntarles la lección (lo que viene en el libro literalmente). Como señala Kaplún, el uso de audiovisuales no cambia la cosa si lo que hacemos es simplemente proyectar diapositivas y leerlas. Sin embargo, preparar una clase en la que tus alumnos participen, piensen, aprendan, investiguen, experimenten e incluso se diviertan aprendiendo conlleva su tiempo. Un tiempo que solo los profesores de vocación y a los que de verdad les importan que sus alumnos aprendan están dispuestos a gastar.

6f3b7ebcebe3ea5f6bc644cfadab30afEn segundo lugar, Kaplún habla de la “educación que pone énfasis en los efectos” y también la sitúan dentro de los modelos exógenos. Este modelo cuestiona el anterior y lo tacha de ineficaz por el motivo explicado anteriormente, el alumno repite contenidos y luego los olvida. No obstante, esta educación no cambia mucho de la anterior. Aunque la intención del educador no es mala, este lo único que pretende es modelar la conducta de los alumnos. Se basa en la psicología conductista que busca la relación entre estímulo-respuesta-recompensa, automatizando así la conducta. Por ello, se le otorga mucha importancia a la motivación pues la recompensa debe ser capaz de mover al individuo para que adopte una conducta. Se sigue sin fomentar el pensamiento crítico. La principal diferencia con el modelo anterior radica en que no solo informa sino que convence, maneja y condiciona al individuo.

El modelo de comunicación asociado a este tipo de educación parece ser más bidireccional y, en él, encontramos una diferencia con el anterior, la retroalimentación. Esta es un mecanismo para comprobar que el individuo acepta y aprende la conducta. Por ello, aunque parezca que el alumno participa activamente no es así, ya que la participación aquí consiste en ejecutar lo que otros han establecido previamente sin dialogar. Este modelo de comunicación es el que, según el autor, más ha influido en la concepción de la comunicación.

Para entender dicho modelo, el autor propone unos ejemplos muy claros como son la educación a distancia, los exámenes escritos de opciones múltiples o los medios masivos de comunicación (TV, prensa, radio,…), entre otros. Como vemos, ni siquiera en la enseñanza universitaria se suele fomentar el espíritu crítico pues la evaluación de la mayoría de las asignaturas consiste en la realización de exámenes tipo test. A mi parecer, los dos modelos de comunicación se parecen mucho y tanto uno como otro predominan en la escuela actual. Como bien indica Kaplún ambos tienen como resultado el desarrollo del individualismo y la competitividad en el alumnado.

Foto-Bosch-trabajo-en-equipo-1Por último, Kaplún recoge otro tipo de educación, la “educación que pone énfasis en el proceso” y la sitúa dentro de los modelos endógenos (aquellos que parten del destinatario). Este tipo de educación es la que Freire llama educación liberadora donde educador y educando intercambian sus papeles constantemente, tanto uno como otro enseña y aprende. Es aquella que otorga gran importancia al desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y el trabajo cooperativo, a través de la reflexión, la investigación, el análisis, el diálogo y la participación del alumno en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En definitiva, busca que el educando aprenda a aprender. A diferencia de las anteriores, en este tipo de educación, el error es algo necesario en el proceso de acercarse a la verdad, al conocimiento, y el conflicto es fundamental para poder crecer. La problematización de la información hace que surja en el individuo inquietud por aprender.

Este tipo de educación donde la comunicación se basa en el diálogo parece ser el ideal. No obstante, de acuerdo con el autor, debemos tener cuidado con absolutizarla al extremo. Pues, aunque hay que darle importancia al proceso, no podemos dejar a un lado la información ni tampoco el educador puede convertirse en un sujeto pasivo (todo no puede salir del autodescubrimiento del grupo).

Estos tres modelos de educación que Kaplún desarrolla en su libro se suelen dar entremezclados, o así lo asegura este. No obstante, como ya he dicho anteriormente, considero que los que predominan en nuestra sociedad y más concretamente en nuestro sistema educativo son los dos primeros. Hasta mi llegada a la universidad no he conocido (y solo por algunos profesores) lo que es una educación basada en la construcción del conocimiento por parte del alumno. Algo que, sin duda, es fundamental para que el aprendizaje sea significativo.

Además de lo explicado anteriormente, Kaplún en el primer capítulo trata sobre otros tres puntos que son: el concepto de comunicación, los caminos y métodos para la participación y la prealimentación.

comunicacion-globalCon respecto al concepto de comunicación, el autor recoge dos formas distintas de entender el término. Por un lado, entiende comunicación como “acto de informar, transmitir, emitir”. Por otro lado, la define como “diálogo, intercambio; relación de compartir, de hallarse en correspondencia, en reciprocidad”. Según el autor, esta última es la concepción más antigua que poco a poco ha ido olvidándose. Las razones son las siguientes: los medios de comunicación social y el contexto social.

A pesar de conocerse como “medios de comunicación social”, primeramente se les llamó “mass media” (medios masivos o de masas). El cambiar de nombre y añadir el término comunicación ha dado lugar a la nueva concepción de la comunicación. Pues, como sabemos, los medios de comunicación social se limitan a transmitir la información. En cuanto al contexto social, nuestras sociedades tienen un carácter autoritario y jerárquico donde el modelo de educación es el que corresponde a una mezcla de los dos primeros mencionados anteriormente. Es por ello también por lo que el término comunicación ha pasado a referirse a la mera emisión de información de las clases dominantes sobre los sectores dominados que acatan lo que se les dice.

Entonces, ¿cómo podemos cambiar esto? ¿Cómo dejar de vivir en una sociedad en la que el emisor tiene el papel principal en la comunicación y el receptor se limita escucharle? Como recoge Kaplún, la única forma de hacerlo es a través de la reivindicación humana concretamente de los sectores dominados. No podemos permitirnos vivir en una sociedad en la que ciertas personas sean las que muevan los hilos y hagan lo que quieran con nosotros. El autor distingue estas dos concepciones como comunicación dominadora y democrática. Debemos luchar por que nuestra sociedad se construya en base a una comunicación democrática y, como futura docente, pienso que el aula es un buen lugar donde comenzar el cambio.

Como apunta Kaplún, el proceso de comunicación debe realizarse de modo que dé a todos la oportunidad de ser alternativamente emisores y receptores. Esto da lugar a un modelo de comunicación que Jean Cloutier denominó como “EMIREC”.

Existen caminos y métodos para que los medios de comunicación social sean realmente medios de comunicación. A pesar de que es necesario que sea un solo equipo el que se encargue de producir, este debe asegurarse de conectar con la experiencia de los lectores para que no se sientan ajenos, tratar cuestiones que les afectan y tienen que ver con ellos. Esto que nos comenta el autor, me recuerda al tercer modelo de educación, donde se tienen en cuenta las ideas previas de los alumnos y se parte de su conocimiento, de sus intereses.

shutterstock_97743374La prealimentación de la que el autor habla es la etapa inicial del proceso comunicativo. Consiste en la búsqueda inicial entre los destinatarios de los medios de comunicación para que los mensajes comunicados los representen y reflejen. Es una forma de estimular la participación. El destinatario no se encuentra como receptor al final del esquema de comunicación sino al principio como inspirador y originador de los mensajes. Este es un nuevo modelo de comunicación en la que la función del comunicador no es transmitir sus ideas sino recoger las de los destinatarios, seleccionarlas, ordenarlas y organizarlas. Estas ideas deben ser presentadas de manera problematizadora para promover la reflexión y el pensamiento crítico. Es lo que se conoce como formulación pedagógica del mensaje.

Como conclusión final tras la lectura de este capítulo, al igual que con el libro “Pedagogía del Oprimido” de Freire, pienso que todo futuro docente debería leerlo y reflexionar acerca de qué modelo de comunicación quiere llevar a cabo en su aula. Por mi parte, espero ser una profesora que fomente la participación, el diálogo, la creatividad, la cooperación y el espíritu crítico en mis alumnos, partiendo siempre de sus ideas previas. Para ello, abogaré siempre por el concepto de comunicación democrática.

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